El sábado 14 de septiembre se llevó a cabo el lanzamiento del Programa “Be Energy” en la Plazoleta Aury de la isla de Providencia y Santa Catalina. Se trata de una iniciativa que cuenta con el respaldo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Ministerio de Energía a través del Fondo de Energías No Convencionales y Gestión Eficiente de la Energía – FENOGE.

Durante el evento la comunidad pudo acceder al recambio de bombillas ineficientes por tecnologías LED, demostraciones de medidas de eficiencia energética, exposición de maqueta sobre implementación de paneles solares en la sede RADAR de la Fuerza Aérea Colombiana – FAC, y en general participar de actividades y muestras artísticas, gastronómicas y culturales para la socialización del Programa que apunta hacia el uso racional de medidas de eficiencia energética.

En el marco del evento, se llevó a cabo un conversatorio que contó con la participación de Alexandra Planas, Representante de Energía del BID, Celedonio Taylor, Secretario de Cultura de la Alcaldía, y Juan Camilo Vallejo, Director del FENOGE. La actividad le permitió a la comunidad conocer de primera mano los lineamientos y ejes de acción del Programa “Be Energy” por parte de sus ejecutores. “El Programa incluye el recambio gratuito de bombillas por tecnologías LED, la implementación de soluciones fotovoltaicas, la adopción de subsidios para sustitución de electrodomésticos, entre otras acciones”, manifestó Alexandra Planas.

De igual forma, durante el evento se enfatizó sobre los beneficios que traerá para la comunidad vincularse a esta iniciativa.  “El uso racional de la energía permitiría un ahorro de cerca de 30 mil pesos mensuales en los hogares de los providencianos”, expresó el Director del FENOGE, además de la disminución de aproximadamente 26 mil toneladas de CO2durante la implementación del Programa. El archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina requiere de un cambio, y Be Energy se convierte en la oportunidad de incentivar el uso racional de la energía, generando ahorros en la comunidad, a través de un plan de gestión ambiental y social que incluye un proceso de recolección y destrucción de los bombillos y electrodomésticos ineficientes para su disposición final.